En el año 2010, falleció mi mamá y al siguiente, mi papá, en 2011.
Fueron duros acontecimientos.
Además del sufrimiento que tuvieron en sus procesos de muerte, de forma empática, también se siente uno mal; para nada igualable a lo que ellos vivieron-murieron. Decía: se dan muchos acontecimientos que nos siguen produciendo tristeza y tensión emocional. Desde los recuerdos de sus buenos momentos, de lo que me ayudaron para evolucionar espiritualmente, de lo que nos faltó hacer `para estar más con ellos, o para mejorar más las relaciones, hasta problemas mundanos sobre lo que dejaron, sobre lo que no dejaron y sobre lo que cada quien creyó que le dejaban.
Sinceramente, pienso en la existencia después de esta vida y agradezco infinitamente las "señales" que creo mi mamá me envió desde su dimensión.
Deseo siempre que todos seamos mejores, que todos nos ayudemos, que la terrible y autodestructiva razón de ser de algunos de controlar a sus congéneres, se termine.
Pero, al menos en este planeta, el cambio perpetuo incluye lo bueno y lo malo. si embargo, jamás podrá ser justificado el daño a alguien.
Sé que nos veremos más adelante, seres ausentes, gracias por todo lo bueno y comprensión auténtica por lo que no pudo ser.
viernes, 11 de abril de 2014
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